Durante el encuentro, realizado en Ciudad de México, Santiago y su equipo, Tierra Viva, desarrollaron una propuesta para el aprovechamiento de residuos orgánicos en el ecoparque Las Vizcachas, en Puente Alto, Santiago de Chile. La iniciativa recibió los reconocimientos a mejor pitch y mejor propuesta, destacando el valor del trabajo interdisciplinario y la innovación con enfoque social.
Faciso: ¿Qué significó para ti representar a la Universidad de los Andes en Transforma e Impacta 2026?
Santiago Josué Navarro: Fue una experiencia muy transformadora. Era la segunda vez que me postulaba al programa y, cuando fui seleccionado, me sentí supremamente feliz porque está alineado con mis grandes pasiones: la sostenibilidad, la innovación social y el liderazgo. También me sentí muy orgulloso de representar a la Universidad y, especialmente, a la Facultad de Ciencias Sociales. Fue un proceso de tres meses de trabajo, planificación y reuniones virtuales que culminó con el viaje a México y con la posibilidad de conocer personas increíbles de Chile y México.
Faciso: Junto con tu equipo desarrollaste Tierra Viva, que recibió los reconocimientos a mejor pitch y mejor propuesta. ¿En qué consiste esta iniciativa?
Santiago Josué Navarro: Tierra Viva propone un programa de gestión y aprovechamiento de residuos orgánicos en la comuna de Puente Alto, en Santiago de Chile, específicamente en el ecoparque La Cacha. La propuesta tiene tres componentes principales: la implementación de un biodigestor para transformar los residuos orgánicos, una red de biohuertos urbanos que aproveche los productos generados y un programa de educación ambiental para acompañar a la comunidad en la separación, aprovechamiento y gestión responsable de los residuos.
Faciso: ¿Qué aporta tu formación en la Facultad de Ciencias Sociales al desarrollo del proyecto?
Santiago Josué Navarro: Creo que el principal aporte fue entender que nosotros no somos mesías, sino parte de una comunidad. Podemos implementar tecnología y recursos, pero si no hay apropiación, creación de cultura y un cambio en los modelos mentales, el proyecto no necesariamente será sostenible. La formación en Ciencias Sociales me permitió pensar en cómo trabajar con la comunidad, escuchar sus opiniones y construir con ella las soluciones.
Faciso: ¿Qué aprendiste al trabajar con estudiantes de distintas disciplinas y países?
Santiago Josué Navarro: Aprendí, sobre todo, que conectar vale la pena. Al principio, la virtualidad y la distancia podían hacernos sentir muy diferentes, pero cuando nos encontramos presencialmente descubrimos que somos mucho más cercanos de lo que pensábamos. La experiencia me enseñó que, incluso en un mundo cada vez más conectado digitalmente, necesitamos esforzarnos por construir conexiones reales con otras personas.
Faciso: ¿Qué les dirías a otros estudiantes de la Facultad que quieran participar en programas internacionales y poner sus conocimientos al servicio de la transformación social?
Santiago Josué Navarro: Que sean curiosos y exploren las oportunidades que ofrece la Facultad en innovación social. En mi caso, el Innolab fue el punto de partida que me permitió descubrir posibilidades que iban mucho más allá de lo que imaginaba desde las ciencias sociales. Y, sobre todo, les diría que no se queden quietos: que den el paso, se permitan equivocarse, aprender y volver a intentarlo. La Facultad es un espacio idóneo para hacerlo.
Faciso: ¿Con qué idea te quedas de esta experiencia?
Santiago Josué Navarro: Conectar. Conectar con otras personas, con las oportunidades y con todo lo que la Universidad y la Facultad ofrecen. Creo que en ciencias sociales tenemos una posibilidad muy especial de derribar barreras y conectar de verdad. Hay mucho más que nos une de lo que nos separa, y creo que esa capacidad de conexión es una de nuestras mayores fortalezas.