Malena Rinaudo, egresada del Cider, fue seleccionada para integrar el proyecto internacional WECARE, dedicado a estudiar las comunidades de cuidado en América Latina, y realizará su doctorado en la Universidad de Radboud, en los Países Bajos. Su investigación abordará el papel que desempeñan las mujeres en la construcción de ciudad a través de prácticas cotidianas de reparación, organización y cuidado de los espacios urbanos.
La Facultad de Ciencias Sociales conversó con ella sobre este logro, su investigación y los retos de llevar estas reflexiones a un escenario académico internacional.
Faciso: Para comenzar, cuéntanos sobre esta beca. ¿Qué convocatoria ganaste, en qué universidad realizarás el doctorado y qué tan competitivo fue el proceso de selección?
Malena Rinaudo:
Me seleccionaron para la posición doctoral del proyecto WECARE (Women Building Cities), es un proyecto de investigación liderado por Sonja Marzi en el Departamento de Antropología y Estudios del Desarrollo de la Universidad de Radboud en Nijmegen, en los Países Bajos.
El proceso fue bastante competitivo: se postularon más de 250 personas. De ese grupo seleccionaron a 10 candidatos, a quienes nos pidieron que elaboráramos una propuesta de investigación que complementara el proyecto. De ahí, tres pasamos a una ronda de entrevistas y, al final, la posición era una sola, que fue la que obtuve.
Faciso: ¿Cuál fue el proyecto o la propuesta de investigación con la que obtuviste la beca?
Malena Rinaudo: WECARE parte de una pregunta amplia: cómo y por qué se forman, en contextos de violencia y desigualdad en América Latina, lo que el proyecto llama “comunidades de cuidado”, y qué papel juegan las mujeres en ese proceso. El proyecto tiene casos de estudio en Colombia y en Perú, y lo que propuse se centró en la dimensión material de esas prácticas. Mi propuesta, Women Mending the City, se ocupa de algo que siempre me ha llamado mucho la atención: ese trabajo creativo, recursivo y colectivo mediante el cual las mujeres reparan, adaptan y mantienen las infraestructuras compartidas en diversos contextos urbanos. Lo que planteo es que ese trabajo no solo es la respuesta a una carencia o necesidad, sino que, al mismo tiempo, está produciendo acuerdos, estableciendo reglas sobre el territorio y generando formas de gobierno que operan al margen de las instituciones formales. Entonces, cuando un grupo de mujeres organiza colectivamente la reparación de un sistema de drenaje, o la construcción de una terraza, o el mantenimiento de un espacio común, están produciendo también ciudad.
Faciso: ¿Qué problemática identificaste para centrar tu investigación en la relación entre género, cuidado y planeación urbana? ¿Por qué es un tema urgente hoy?
Malena Rinaudo:En los distintos contextos donde he trabajado se ve un trabajo material y organizativo enorme, liderado en su mayoría por mujeres, que al final sostiene la vida cotidiana de los barrios, pero que no se reconoce como “producción urbana”. Nadie le llama“urbanismo”a eso. No aparecenien los instrumentos de planeación ni en los debates sobre política. Y en la academia pasa algo parecido: los estudios sobrelaética del cuidado han avanzado mucho encomprender las dimensiones relacionales y afectivas del cuidado, pero rara vez aterrizan esas reflexiones en el espacio construido.Mientras que, los estudiossobre infraestructura, por su parte, muestranconfuerza la dimensión política de lo material,perono suelen incorporar una mirada de género ni reconocer la reparación como una forma deejercer la ciudadanía. A mí me parece que ahí hay una conversaciónimportante, especialmente en un momento en el que tanto en América Latina como en otras partes del mundo el Estado se retira cada vez más de la provisión de servicios básicos y el aumento de la violencia urbana hace que las formas comunitarias de sostener la vida adquieran una relevancia central que debe exaltarse por el valor real que tienen.
Faciso: En términos sencillos, ¿cómo puede la forma en que diseñamos y planificamos las ciudades afectar las labores de cuidado y las desigualdades de género?
Malena Rinaudo: Hay una relación muy concreta entre la configuración física de un barrio y quien termina cargando con el trabajo de mantener la vida en funcionamiento en él. Cuando la infraestructura falla o no existe, ese vacío no lo absorbe todo el mundo por igual. Lo absorben de manera desproporcionada las mujeres, con su cuerpo y su tiempo, y esto se inscribe en sus experiencias diarias. En ese sentido, en mi opinión, si se supera esa mirada únicamente “técnica” del urbanismo, se abren discusiones que permitirían no solo identificar esa carga desigual, sino también entender lo que se produce a través de ella. Porque al reparar colectivamente un muro, al organizar turnos para el mantenimiento de un espacio, al gestionar un huerto comunitario, las mujeres no están solo supliendo una ausencia, están generando una forma de orden territorial: acuerdos sobre cómo se usa el espacio, sobre quién tiene derecho a qué, sobre cómo se resuelven los conflictos. Hay ahí una forma de ciudadanía que se ejerce mediante la intervención material en el entorno. La planeación urbana convencional no suele ver nada de eso, en parte porque sigue operando desde marcos técnicos que no incorporan el conocimiento que se construye al habitar un territorio todos los días.
Faciso: ¿Qué aporte esperas hacer con esta investigación?
Malena Rinaudo:Me interesa mucho el concepto de impact–in-processque ha desarrollado Sonja Marzi (la directora de mi doctorado), el cual propone un giro respecto de la forma tradicional de medir el impacto de la investigación. En vez de pensar el impacto como algo que ocurre al final, en métricas y publicaciones, se centra más bien en el proceso mismo de investigación yenque esta sea un espacio de aprendizaje recíproco, de construcción de capacidades y de fortalecimiento de las voces de las participantes. Espero durante mi investigación contribuir a eso, que podamos coproducir conocimiento con las mujeres de estas comunidades enPerú, de manera que el proceso les sea útil a ellas para articular sus demandas, documentar sus prácticas y posicionarse frente a tomadores de decisión.
Faciso: ¿De qué manera tu formación en la Universidad de los Andes te preparó para competir en una convocatoria internacional de este nivel?
Malena Rinaudo: La doble maestría en el Ciderme formó en una lógica interdisciplinaria que creo que fue central en el proceso: cruzar antropología con planeación urbana y con estudios del desarrollo me acostumbró a no pensar dentro de un solo marco, y para una investigación que necesita dialogar con teorías feministas del cuidado, con estudios de infraestructura y con etnografía urbana, eso es fundamental. Pero más allá de lo curricular, lo que realmente me permitió construir un perfil competitivo a nivel internacional fue la posibilidad de investigar por fuera del aula: trabajar como asistente de investigación en proyectos con Adriana Hurtado y con Nanke Verloo, presentar encongresos, por ejemplo, en TU Delft o en el Congreso de Antropologías de América Latina, participar en escuelas de veranoy publicar artículos en coautoría en revistas internacionales indexadas. Esa trayectoria, construida durante y después de lasmaestrías, me permitió llegar a esta convocatoria muy bien preparada.
Faciso: ¿Qué expectativas tienes sobre el doctorado en Países Bajos y qué te entusiasma de trabajar con un equipo internacional dedicado a estos temas?
Malena Rinaudo:El departamento donde estaré tiene una trayectoria de investigación en participación, ciudadanía, migración y género, con proyectos que abarcan desde el Pacífico y el sudeste asiático hasta América Latina y África. Eso, en mi opinión, me permitirá abrirun espaciode reflexiónen el que mi investigación puedaponerse en conversación con procesos en contextos completamente distintos, y eso me parece muy valioso para un proceso de doctorado. Me entusiasma también el componente metodológico del proyecto, porque buscatrabajar con métodos audiovisuales, con formas de coproducción de conocimiento que posicionan a las participantes en un rol central en el proceso. Esto es un énfasis que meinteresa muchoy espero poder profundizar enélcon la formación y los recursos que ofrece este contexto.
Faciso: ¿Qué consejo le darías a jóvenes investigadores que sueñan con acceder a oportunidades internacionales como esta?
Malena Rinaudo: Mi consejo sería aprovechar la maestría para construir una trayectoria más allá de las materias y de la tesis, aunque sé que eso puede ser muy pesado;el mayor valor de hacer la maestría en Colombia es que se pueden construir redes de relacionamiento muy potentes: asistir a charlas, acercarse a los profesores, ofrecerse para colaborar en proyectos de investigación.Todo eso construye un perfil que,a la hora de aplicar a una convocatoria internacional,comunica algo que las notas y el título por sí solos no transmiten, y esa experiencia de ya haberinvestigado,de sabertrabajar con otros yde tenerpreguntas propiases central.Hacer la maestría en Colombia ofrece esas posibilidades, pero hay que buscarlas. Este fue mi tercer proceso de selección y, durante los años en que me demoré en obtener la posición, pude trabajar en el sector público y este cruce entre lo académico y lo práctico le dio mucho valor a mi perfil. Entonces, el tiempo que transcurra en el proceso no es tiempo perdido si uno lo aprovecha para aterrizar la teoríaen el mundo profesional.
Faciso: En una frase qué significa para ti haber obtenido esta beca.
Malena Rinaudo: Es cumplir un sueño por el cual venía trabajando hace mucho tiempo. Aunque sé que será un reto enorme, por ahora elijo disfrutarlo y valorar lo que costó llegar hasta acá.