La revista Nature Medicine publicó el artículo “The exposome of healthy and accelerated aging across 40 countries”, liderado por Sandra Báez, profesora del Departamento de Psicología de la Universidad de los Andes, y el investigador Agustín Ibáñez, junto a un equipo internacional de expertos.
El estudio analizó datos de 161.981 personas en 40 países de cuatro continentes para investigar cómo diferentes entornos físicos, sociales y políticos pueden acelerar o proteger el proceso de envejecimiento. Para esto, se desarrolló un modelo innovador de “edad bioconductual”, que compara la edad cronológica de una persona con la edad estimada a partir de factores de riesgo y protección.
Principales hallazgos:
- Europa fue la región con mayor envejecimiento saludable, mientras que Egipto y Sudáfrica mostraron los niveles más altos de envejecimiento acelerado.
- América Latina y Asia se ubicaron en un punto intermedio.
- El envejecimiento acelerado se asoció con bajos ingresos, mala calidad del aire, desigualdad socioeconómica y de género, así como con factores políticos como la falta de representación democrática y libertad electoral.
- Estos factores del exposoma (conjunto de exposiciones físicas, sociales y políticas a lo largo de la vida) demostraron tener un impacto significativo en la salud física y cognitiva futura de las personas.
Un avance clave
El estudio demuestra que el envejecimiento no solo depende de la biología o el estilo de vida individual, sino también de los contextos estructurales en los que vivimos. Esta evidencia puede guiar políticas públicas centradas en el bienestar, la equidad y la salud a lo largo del ciclo vital.