Desde su creación en 2008, la Maestría en Psicología Clínica y de la Salud ha consolidado un camino sostenido hacia la excelencia académica, basado en procesos de evaluación, actualización y fortalecimiento institucional.
Uno de los primeros hitos en esta trayectoria fue la obtención del registro calificado mediante la Resolución 5635, que marcó el inicio formal del programa y sentó las bases para su desarrollo académico. A partir de este momento, la maestría ha trabajado de manera constante en la construcción de un proyecto educativo sólido, pertinente y alineado con las necesidades contemporáneas del campo de la salud mental.
En su proceso de crecimiento, el programa avanzó hacia la acreditación de alta calidad, participando en la etapa de evaluación externa liderada por el Consejo Nacional de Acreditación (CNA), en el marco de la Resolución 2039. Este ejercicio permitió revisar de manera integral aspectos clave como el currículo, la investigación, el cuerpo docente y el impacto del programa, evidenciando su compromiso con estándares de calidad tanto a nivel nacional como internacional.
Paralelamente, la maestría ha impulsado procesos de reforma curricular, orientados a actualizar sus enfoques teóricos y metodológicos, así como a fortalecer la formación de sus estudiantes frente a los retos actuales de la psicología clínica y de la salud. Estas reformas han sido resultado de revisiones internas rigurosas, en las que se han articulado diferentes actores académicos e institucionales.
Este recorrido da cuenta de un programa en constante evolución, que entiende la calidad como un proceso dinámico y permanente. La Maestría en Psicología Clínica y de la Salud reafirma así su compromiso con la formación de profesionales altamente capacitados, con una visión crítica, ética y comprometida con el bienestar social.