Desde hace algunas décadas, los llamados a la interdisciplinariedad han sido constantes en las ciencias sociales en América Latina y Colombia. A fines de los noventa, por ejemplo, vimos en el país la emergencia de un número significativo de libros, publicaciones periódicas, eventos e incluso centros de investigación dedicados a ello. Ya antes habíamos vivido importantes disputas e innovaciones epistemológicas y metodológicas en torno al “diálogo de saberes” que marcaron y diferenciaron generaciones de profesionales de las ciencias sociales.
El debate sobre las posibilidades, limitaciones, necesidad o relevancia de tales llamados sigue vigente. Tras los esfuerzos por ir más allá de las fronteras académicas tradicionales o las invitaciones a incorporar otros actores y saberes, hay relaciones de poder complejas entre qué conocimientos son relevantes o no, cómo se les legitima y para quienes, o sobre qué voces obtienen más visibilidad y circulación. Por eso no es extraño encontrar perspectivas que prefieren hablar de lo anti-disciplinar para cuestionar la neutralidad de los intercambios o tránsitos entre disciplinas y llamar la atención sobre las condiciones de autoridad y reconocimiento que enmarcan las invitaciones al “diálogo de saberes”. A lo que nos enfrentamos es a reconocer límites propios, las jerarquías de y entre saberes y a aceptar que la comprensión e intervención en los asuntos pasados y presentes requieren aproximaciones múltiples y formas más complejas de producción de conocimiento.
Las historias reunidas en esta edición del boletín ilustran diferentes ángulos de estas discusiones. Nuestros egresados y egresadas continúan ampliando las fronteras del conocimiento, desde investigaciones interdisciplinares sobre la Antártida hasta intervenciones en discusiones actuales sobre desarrollo. Lo inter o transdisciplinario se da en relaciones concretas de confianza y trabajo conjunto con pares y aliados, por eso destacamos la década de trabajo con 95 aliados de la Facultad.
El mover las fronteras de campos y saberes se evidencia en este número en nuestro interés tanto comprender los impactos de la Inteligencia Artificial Generativa en la sociedad y la historia de los desafíos tecnológicos, con la constante preocupación por las memorias del conflicto, los debates sobre lo humanitario o el reconocimiento las mujeres constructoras de paz como sabedoras y productoras de conocimiento experto. Ejemplos como la visita de la traductora alemana Silke Kleemann, las nuevas apuestas pedagógicas alrededor del cambio global ambiental, la construcción de entornos protectores o la enseñanza del japonés en América Latina, dan cuenta de escenarios en que se combina tanto la especificidad de unas disciplinas como la emergencia de otras nuevas.
El boletín también da cuenta de cómo estudiantes de la Facultad dan contenido a las cuestiones inter o transdisciplinares y a la conexión del conocimiento con temas de actualidad. Mientras unos estudiantes de Ciencia Política ganaron el DataJam de la Cámara de Comercio de Bogotá, otros de Estudios Globales y Antropología conversaron con sus pares del Tecnológico de Monterrey sobre los retos de la democracia en la región, y otros más estuvieron de intercambio en Suiza, ampliando sus redes de saberes, experiencias y expectativas vitales y profesionales.
Más que una suma de actividades, esta edición evidencia los diversos modos en que seguimos respondiendo y ampliando esos llamados mencionados al inicio, en los cuales se conecta la creatividad, la lectura atenta a los contextos y la apuesta por unas ciencias sociales situadas y actuales.