Más que una ceremonia, el encuentro fue un espacio para honrar su historia, reconocer el camino que recorrió y acompañar a quienes compartieron con ella parte de su vida universitaria. Familiares, amigos, profesores y compañeros se reunieron alrededor de la Huerta Franca en su memoria, un lugar que simboliza crecimiento, vida y permanencia.
Mónica nació el 5 de febrero de 2004 y, al momento de su fallecimiento, cursaba sexto semestre del programa de Lenguas y Cultura. Se distinguió por su buen desempeño académico, su responsabilidad, el cumplimiento de sus deberes y el compromiso con su proceso de formación.
Quienes la conocieron la recuerdan como una joven amable, respetuosa y de trato cálido, con una sonrisa dulce y una actitud siempre cordial hacia profesores, compañeros y amigos. Su paso por la Universidad permanece en los aprendizajes compartidos, en los afectos construidos y en los proyectos que ayudó a hacer posibles.
El grado póstumo constituyó un reconocimiento institucional a su esfuerzo, dedicación y trayectoria académica. También fue una oportunidad para reafirmar que las personas continúan presentes en las comunidades que ayudaron a construir y en las historias que dejan sembradas en los demás.
En un lugar dedicado al cultivo y al cuidado, la comunidad universitaria celebró la vida de Mónica y el legado que permanece vivo en la memoria de quienes la acompañaron. Como ocurre con los árboles, algunas presencias continúan creciendo mucho después de haber partido.
La Facultad de Ciencias Sociales y el Departamento de Lenguas y Cultura acompañaron con afecto a su familia y seres queridos en este acto de reconocimiento y memoria.