“Todo dato cuenta una historia”. Con esa premisa, estudiantes de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes participaron en la tercera edición de #DataJam Datos por la Seguridad, una iniciativa de la Cámara de Comercio de Bogotá que busca llevar nuevas voces y propuestas innovadoras a la toma de decisiones sobre seguridad y convivencia en Bogotá.
En los debates sobre seguridad y convivencia suelen repetirse las mismas voces y diagnósticos. Frente a ese panorama, la tercera edición de #DataJam Datos por la Seguridad apostó por abrir espacio a nuevas generaciones capaces de leer la ciudad desde perspectivas distintas y con herramientas innovadoras.
La iniciativa, impulsada por la Cámara de Comercio de Bogotá, reunió a estudiantes universitarios y jóvenes investigadores para construir recomendaciones de política pública basadas en datos. El propósito, según destacó la entidad, es que estas ideas lleguen a las instituciones y contribuyan a mejorar la toma de decisiones en seguridad y convivencia.
Entre los equipos finalistas estuvo Data Anádima, conformado por Michelt Guarín, Ana Sofía Sánchez y David Rodríguez, estudiantes de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes, quienes trabajaron sobre la relación entre percepción de seguridad, victimización empresarial y dinámicas urbanas en Bogotá.
Para Michelt Guarín, una de las fortalezas del equipo fue su capacidad de acercarse al problema desde una mirada interdisciplinaria y sin las limitaciones tradicionales del sector público. “Vemos las cosas desde múltiples lugares porque nuestro acercamiento a los problemas viene de la curiosidad y de las ganas de producir soluciones”, explicó.
Michelt aseguró que el grupo no solo se enfocó en interpretar modelos econométricos, sino también en comprender las dinámicas sociales e institucionales que explican los resultados. “No solo leímos modelos: los interpretamos y situamos en un panorama más amplio que iba más allá de las estimaciones”, señaló. Desde su perspectiva, trabajar con datos implica entender que detrás de cada cifra existen realidades humanas y dinámicas de convivencia. “El análisis de datos no es mirar números y categorías aisladas de una realidad social; todo dato cuenta una historia”, afirmó.
Por su parte, David Rodríguez destacó que las nuevas generaciones pueden aportar una visión distinta a los debates sobre seguridad urbana. “La percepción de seguridad va más allá del crimen y la seguridad va más allá del uso legítimo de la fuerza”, explicó.
El trabajo técnico detrás de la propuesta incluyó el procesamiento y limpieza de bases de datos con registros de más de 2.000 empresas. Para ello utilizaron herramientas como Python, Stata y modelos de aprendizaje automático. “Lo más importante fue traducir estos análisis en hallazgos y recomendaciones de política pública claras para un público tanto técnico como no técnico”, señaló David. Además del aprendizaje técnico, resaltó el componente humano de la experiencia y el trabajo colaborativo dentro del equipo. “Me llevo una experiencia increíble de haber aprendido de mis compañeras y de haber tenido la oportunidad de compartir nuestro trabajo en un escenario profesional”, aseguró.
Por su parte, Ana Sofía Sánchez explicó que uno de los principales retos del proyecto fue trabajar con bases de datos extensas y con limitaciones metodológicas para cruzar información. “Nos dimos cuenta de que es muy complejo analizar el problema de manera integral únicamente desde los datos; hace falta realizar un trabajo de campo que le ponga cara a esos datos”, afirmó.
Uno de los hallazgos que más impactó al equipo estuvo relacionado con la presencia de habitantes de calle y su influencia en la percepción de seguridad en sectores cercanos a las obras de la primera línea del metro y el corredor de la Calle 13. A partir de ese hallazgo, investigaron programas ya existentes del Distrito dirigidos a esta población y plantearon recomendaciones enfocadas en mejorar la focalización geográfica de esas estrategias.
“Partimos de una idea que ya funciona, pero añadiendo una propuesta de refocalización hacia los frentes de las obras para mejorar la seguridad y, a su vez, la calidad de vida de los habitantes de estas zonas”, explicó Ana Sofía, quien adicionalmente resaltó la importancia de que la academia dialogue con instituciones y problemáticas reales de la ciudad.
“Los productos académicos suelen quedarse dentro del aula. Espacios como #DataJam son importantes porque conectan la perspectiva universitaria con la de las instituciones y permiten que las ideas lleguen a distintos actores”
Ana Sofía Sánchez
Más allá del reconocimiento obtenido en el concurso, la experiencia dejó una reflexión compartida entre los integrantes de Data Anádima: comprender la seguridad urbana requiere escuchar nuevas voces, leer los datos con contexto social y construir soluciones que respondan a las realidades de la ciudad.