En Para una mirada lenta. Cómo leer imágenes fotográficas, Alessandra Merlo reflexiona sobre la relación entre las imágenes, la memoria y el tiempo. A través de una invitación a observar con más atención y menos velocidad, el libro propone una forma de resistencia frente a la saturación visual contemporánea y reivindica el papel activo del espectador frente a las fotografías.
Faciso: ¿En qué momento surge la necesidad de escribir este libro y qué pregunta personal lo detonó?
Alessandra Merlo: El libro nació en mis clases en la Universidad, junto a los estudiantes, alrededor de la idea de representación y del ejercicio de mirar imágenes y fotografías. Sin embargo, también se cruza con temas y motivaciones más personales: el placer de recoger fotos, hacerles preguntas e investigar su historia y su papel en nuestras vidas.
Faciso: La propuesta es “mirar con lentitud” como una forma de resistencia, ¿contra qué estamos resistiendo hoy?
Alessandra Merlo: El mundo (la familia, la escuela, el trabajo, las redes sociales…) nos pide ser rápidos, productivos y estar siempre cambiando; nos obliga a dejar de lado otras prácticas y otros ritmos: tomarse el tiempo, perderlo, divagar, imaginar. En ese sentido, la lentitud es una propuesta ética, una reapropiación de un espacio subjetivo de libertad y pensamiento. Además, las fotos se resisten a la rapidez: nos piden detenernos frente a ellas para mirarlas, observarlas y escudriñarlas. Es importante tomarse el tiempo y penetrar en ellas poco a poco.
Faciso: ¿Cómo se entrena una mirada lenta en una cultura dominada por la inmediatez y el exceso de imágenes?
Alessandra Merlo: Cada uno puede hacerlo a su manera. No se trata de construir una “guía de la lentitud”, sino de promover una actitud. El libro sugiere algunas formas de hacerlo, por ejemplo, preguntándole a una imagen de dónde viene, qué ojo la pensó y, sobre todo, qué buscamos nosotros, los observadores, en ella. Estas preguntas frenan el flujo de las imágenes y, con ello, hacen posible verlas. El problema no es el “exceso de imágenes”, sino que ese flujo termina convirtiéndose en una sola gran imagen estandarizada, un cliché que borra los matices y las diversidades, y que homologa la representación.
Faciso: El libro plantea un espectador activo. ¿Qué significa realmente “participar” frente a una imagen?
Alessandra Merlo: Quizás pensamos que la relación de cualquier persona, sin una educación específica en imágenes, con la fotografía es necesariamente unilateral. Las fotos nos muestran algo y nosotros recibimos pasivamente ese “contenido”. De ahí también el miedo y la sospecha frente a las imágenes, vistas como productos diabólicos y manipuladores; la historia, desde hace milenios, vuelve a proponernos esa lectura. Nada más equivocado, porque nosotros, frente a las imágenes, seguimos siendo hombres y mujeres pensantes, sujetos políticos capaces de dialogar con ellas.
Faciso: ¿Qué papel juegan las imágenes en la construcción de memoria individual y colectiva, especialmente en contextos como el colombiano?
Alessandra Merlo: En cualquier contexto, las imágenes tienen un papel fundamental en la construcción de memoria. Pensemos en las fotos familiares guardadas en un álbum, una caja o una carpeta del computador. Pensemos también en los “íconos seculares”, esas fotografías que marcan la historia colectiva: los tanques entrando al Palacio de Justicia; una niña atrapada en el lodo de Armero; los retratos de tantos desplazados de las últimas décadas.
Esas imágenes relacionan el pasado con el presente y unen a una comunidad alrededor de ciertos hechos, a veces independientemente del valor que cada uno les otorgue. Lo hacen de una forma distinta a las palabras, porque nos llegan con su inmediatez y síntesis, y con esa seductora apelación de autenticidad propia del medio fotográfico.
Faciso: ¿Dónde se tensan y dónde se complementan las imágenes y las palabras?
Alessandra Merlo: La pregunta es compleja y la respuesta, infinita. Pero podría sintetizarlo así: dejemos de oponer palabras e imágenes. Pensemos que leer es usar los ojos, ver una página escrita y unos signos en ella; imaginar conceptos y paisajes a partir de palabras. Y que, al mirar una imagen o una fotografía, inmediatamente activamos nuestra lógica verbal y construimos historias y relatos. Son dos lenguajes distintos, pero siempre entrecruzados.
Faciso: En un mundo saturado de contenido visual, ¿crees que estamos perdiendo la capacidad de ver?
Alessandra Merlo: Creo que algo ya dije sobre esto, pero quiero usar una metáfora: es como si solo nos comiéramos el polvo de azúcar que cubre la torta, sin darnos el placer de meter la cuchara hasta el fondo y saborear la estratificación, la masa y la densidad. Un verdadero desperdicio.
Faciso: ¿Cómo esperas que cambie la forma de mirar de quien lea este libro?
Alessandra Merlo: Las prácticas y las rutinas no se aprenden de un día para otro. Así que espero, simplemente, que el libro pueda insinuar algunas preguntas, unos gestos visuales —por así llamarlos— en el ojo del espectador. Que el lector se acuerde del libro cuando vea una fotografía.
Faciso: Si el lector se quedara con una sola práctica después de leerlo, ¿cuál sería?
Alessandra Merlo: La idea de que, cuando una foto llama mi atención y la miro, no veo solamente su contenido, sino que también me veo a mí mismo: mis creencias, mis conocimientos y mis deseos.