Hecho por: Sofía Ospina
Con frecuencia, el 8 de marzo se conmemora sin una comprensión total de los hechos que le dieron origen, sin mirar hacia sus raíces, sin reconocer las voces que, a lo largo del tiempo, tejieron con lucha y sacrificio el camino del feminismo contemporáneo.
Para entender la magnitud e importancia de esta fecha, es imperativo remitirse a la historia, en las narraciones de aquellas mujeres que, con su valentía, nos abrieron camino. A través de esta columna, compartiré relatos que nos llevarán a los orígenes del Día Internacional de la Mujer y su impacto en la lucha por la justicia y la igualdad.
El Día Internacional de la Mujer planta sus raíces en el clamor de las trabajadoras del siglo XIX y principios del XX, mujeres que, con fuerza en la voz y esperanzas firmes, se atrevieron a desafiar un sistema que las oprimía.
Entre tantas batallas por estos reconocimientos, una de las más significativas fue la movilización de obreras textiles, quienes, con determinación, exigieron mejores condiciones laborales y salarios justos en sus trabajos. En 1908, miles de mujeres marcharon por las calles de Nueva York, alzando sus voces inconteniblemente, clamando por dignidad. No solo pedían derechos laborales, sino también el fin del trabajo infantil, práctica que robaba la infancia a muchas niñas y las condenaba a un destino de agotamiento y pobreza.
Dos años después, en 1910, la activista socialista Clara Zetkin convocó una Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, en donde propuso la creación de un Día Internacional de la Mujer, un día en el que se reconocieran sus luchas y aspiraciones. La propuesta fue recibida con entusiasmo y, en 1911, la conmemoración se llevó a cabo por primera vez en varios países europeos.
Sin embargo, ese mismo año, la historia se tiñó de tragedia con el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist en Nueva York. En medio de llamas y humo, 146 mujeres, en su mayoría inmigrantes, perdieron la vida, atrapadas en la edificación, símbolo de las pésimas condiciones en la que trabajaban. Aquella tragedia no fue solo una pérdida irreparable, sino también un recordatorio brutal de las condiciones precarias que muchas obreras enfrentaban y una llamada urgente a la reforma de estas condiciones.
Pero la lucha no se detuvo ahí. En 1917, específicamente el 23 de febrero, según el calendario juliano (8 de marzo en el calendario gregoriano), las trabajadoras textiles de Petrogrado dejaron sus telares a un lado y se tomaron las calles, exigiendo “pan y paz”. Hambrientas, agotadas por la guerra y la miseria, pero llenas de coraje, protagonizaron una huelga que marcaría el inicio de la Revolución de Febrero, un levantamiento que sacudiría los cimientos del poder y abriría el camino para la concesión del derecho al voto femenino en Rusia.
Décadas más tarde, en 1977, la lucha que había recorrido tantas fronteras fue finalmente reconocida a nivel mundial. La ONU proclamó oficialmente el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, una fecha para recordar a quienes caminaron antes que nosotras y para seguir construyendo un futuro donde la igualdad no sea un sueño, sino una realidad.
Hoy, esta jornada se conmemora en cada rincón del mundo, con manifestaciones que denuncian la violencia de género, la brecha salarial, la falta de derechos sexuales y reproductivos, y la urgente necesidad de una mayor representación femenina en la política. Cada 8 de marzo, las calles se llenan de voces que se niegan a ser silenciadas, de pasos firmes que siguen lo que las otras iniciaron. Porque la lucha sigue y, cada día, con cada acto de resistencia y cada conquista, escribimos un nuevo capítulo en la historia de las mujeres.
Referencias:
- United Nations. (n.d.). Antecedentes- Día Internacional de las Mujeres | Naciones Unidas.
- Wikipedia contributors. (2025, February 24). Triangle Shirtwaist Factory fire. Wikipedia.