Hecho por: Karen Urraya
Lo único constante en cada etapa que han atravesado los seres humanos, es que debido a su organización se han originado movimientos que buscaban cambiar el statu quo del momento, pero ¿quiénes son la cara de estas luchas? Cuando se habla de independencia se piensa en una lista de hombres a caballo, al rememorar las guerras se repite en el imaginario colectivo un grupo de soldados, los cuales también son hombres, o cuando se piensa en las revoluciones, el grupo al que se recuerda como centro de la lucha, y como portadores de los gritos que buscan un cambio se identifican con el mismo sexo que los dos anteriores. Pero, ¿qué opinarían si les contara que a pesar de que todos los gritos son válidos y cada participación cuenta, los que duran más tiempo resonando son los de las mujeres? El presente artículo tiene como fin resaltar un único punto: la importancia de las mujeres en las luchas sociales. Para esto, se tendrá en cuenta los movimientos sociales impulsados por mujeres de todo el mundo para cambiar su realidad, la de sus seres queridos y el futuro de cientos de desconocidos, resaltando historias olvidadas. Porque no se puede pensar en la transformación que han tenido las sociedades, sin recordar a aquellas que, sin recibir crédito, se han colocado al frente de las luchas.
No hay un inicio correcto para trazar una historia del papel de las mujeres en las luchas sociales, pero cuando pienso en esto, se me viene un nombre a la cabeza, y es el de Betsabé Espinal. Su historia, aunque más reciente que la de otras, comenzó cuando trabajaba de hiladora en una fábrica en Antioquia, donde la explotación laboral era parte de la cotidianidad, tanto de hombres como de mujeres, pero estas últimas se llevaban la peor parte, con abusos sexuales y trato denigrante. Espinal reunió a 400 trabajadoras organizando la primera lucha social en Colombia y la segunda en América Latina donde la voz de las mujeres tuvo un papel central. A pesar de que ya existía un sindicato de la Sociedad de Artesanos de Bogotá, que se había conformado después de la revolución industrial, no se había organizado un movimiento en las calles de tal magnitud. A pesar de su importancia, de ese momento solo hay un par de artículos que lo rememoran, y no fue hasta el 2019 cuando se publicó el libro de Ángela Becerra “Algún día, hoy”, cuando por fin la historia de lo que había hecho Betsabé y sus compañeras comenzó a ser nuevamente recordada.
Como el caso de Betsabé Espinal hay muchos otros, por lo menos de ella conocemos su nombre y parte de su historia, pero ¿cuántos otros están perdidos? Sus luchas van más allá de tratos justos a la hora de trabajar, las mujeres han estado presentes al exigir derechos esenciales en cada ámbito, no solo para ellas, sino por sus hijos y seres queridos. En el artículo de Sara María Lara Flores, titulado “las mujeres: ¿nuevos actores sociales en el campo?”, la autora muestra el papel de las mujeres en las movilizaciones rurales, y en las diferentes exigencias que estas ayudaron a hacer resonar, aunque los hombres consideraban su participación como algo secundario, percibiéndolas como simples acompañantes. Lo que se olvida, y resalta Lara, son los casos donde estas fueron algo más, por ejemplo, “una de las movilizaciones por la fuente de trabajo que más resonancia tuvo en los periódicos entre 1985 y 1988, fue la que llevó a cabo un grupo de mujeres mazahuas que habita en los alrededores de Ciudad de México” (Lara, 1994, p.81). Las mujeres en las zonas rurales, como señala en el texto, fueron proclamándose en todo tipo de cosas, pidiendo agua, alimentos, educación, justicia, entre otras cosas, pero no lo pedían solo para ellas, sino que estaban desesperadas en conseguirlo porque tenían bajo su cuidado a sus hijos, y por lo tanto su lucha no se detenía a pesar de las negativas gubernamentales. Su insistencia fue tal, que con el paso del tiempo lograron crear sus propias asociaciones, y aliarse con entes del gobierno, pero su participación siguió siendo desacreditada, ya que sus peticiones no eran tan “grandes” y por lo tanto no se consideraban igual de importantes que las de los hombres. Aún así, estas luchas continuaron y siguen en pie “…van de lo cotidiano a lo espectacular, sin una frontera clara entre lo rural y lo urbano…” (Lara, 1994, p.94).
Las luchas de las mujeres a pesar de su histórica invisibilización han llegado a extremos impensables, sacrificando su propia vida por causas que van más allá de si mismas. No solo en lo sindical han participado, sino que trabajos como los de “las mujeres y la política en la guerra durante la guerra de la independencia” de Gloria Espigado, también resaltan el papel de las españolas como voceras en contra del avance de Napoleón en su país, mediante la escritura de todo tipo de relatos, lo cual ella denomina como “dejar la rueca, tomar la pluma”. Las mujeres han luchado en el frente, como podría confirmarlo Svetlana Alexiévich en su conocido libro “la guerra no tiene rostro de mujer”, pero también han cambiado el mundo desde sus constantes peticiones, y su motivación que no acaba.
En conclusión, podría pasar la vida entera nombrando casos como los mencionados, y no acabaría, porque todo lo anteriormente mencionado y también movimientos como Mujeres de Plaza de Mayo, o el caso colombiano de las Madres de Soacha, son solo una pequeña prueba de que sus luchas no dan tregua, porque como en el caso de las primeras, han pasado más de 40 años gritando su causa. Su lucha se ha mantenido porque como menciona Amina Zarrugh en su texto, estas no son consideradas como una verdadera amenaza, son seres “apolíticos”. Siendo esta subestimación el arma fundamental de todas las mujeres, ya que de una en una y durante siglos, han ido sumando “peticiones insignificantes”, logrando generar cambios abrumadores. La importancia de las mujeres en las luchas sociales es por lo tanto fundamental, porque la chispa que motiva a proclamarse en medio del silencio, de no quedarse calladas aunque les cueste todo, es que ellas luchan por una vida mejor, por un futuro para sus familias, y por un mundo donde ya no sea necesario que sigan gritando para que el olvido no las entierre.
Bibliografía
- Sara María Lara Flores. (1994). Las mujeres: ¿nuevos actores sociales en el campo? Revista Mexicana de Sociología, 56(2), 77–88.
- Espigado, G. (2012). Las mujeres y la política durante la Guerra de la Independencia. Ayer, 86, 67–88.
- Becerra, A. (2019). Algún día, hoy. Planeta.
- Zarrugh, A. (2022). Toward a sociology of family movements: Lessons from the global south. Sociology Compass, 16(5).