Hecho por: Manuela Murcia Ovalle & Nicolle Sierra
Las campañas electorales son momentos cruciales en la disputa por el poder político, donde se abordan temas que impactan a la sociedad, como la economía, la salud y la educación. Además, se convierten en escenarios donde los debates sobre igualdad de género y feminismo adquieren relevancia significativa. El auge del feminismo como movimiento social ha llevado a diversos políticos a buscar el respaldo de sus seguidores, incorporando propuestas relacionadas con la equidad de género. Estas incluyen posturas más firmes contra el acoso sexual, la promoción de una mayor participación femenina en la política y la defensa de la equidad salarial.
En el contexto colombiano, las elecciones presidenciales de 2022 estuvieron marcadas por estrategias innovadoras para captar votos, destacando el uso del feminismo como recurso prominente. Durante este periodo, Colombia fue testigo de campañas electorales intensas, caracterizadas por debates apasionados, enfrentamientos acalorados y discursos cargados de emotividad, con diversas tácticas destinadas a atraer al electorado. Desde el inicio de su campaña, Gustavo Petro adoptó un enfoque que enfatizaba la equidad de género, la lucha contra la violencia machista y el reconocimiento del trabajo de cuidado. La elección de Francia Márquez como su fórmula vicepresidencial fue estratégica, ya que ella aportó una perspectiva feminista interseccional, enfocada en las mujeres afrodescendientes, campesinas y trabajadoras.
Uno de los pilares de su programa fue la promoción de políticas públicas con perspectiva de género, incluyendo el fortalecimiento de medidas contra la violencia de género, la garantía del derecho al aborto—en un contexto donde la Corte Constitucional había despenalizado la interrupción del embarazo hasta la semana 24—y la implementación de estrategias para la autonomía económica de las mujeres. Estas propuestas buscaban responder a demandas históricas de los movimientos feministas en Colombia. Aunque el feminismo en Colombia ha ganado visibilidad y apoyo en los últimos años, también enfrenta una oposición considerable por parte de sectores conservadores y religiosos. Durante la campaña, Petro fue objeto de críticas por parte de ciertos colectivos feministas que cuestionaban su compromiso genuino con la causa, especialmente debido a acusaciones de acoso sexual contra algunos miembros de su partido y su relación con figuras políticas señaladas por actitudes machistas.
Ahora bien, analizar el impacto del feminismo en la victoria de Gustavo Petro implica considerar múltiples factores. Su retórica feminista y sus propuestas de equidad de género jugaron un papel relevante en su campaña, ayudando a consolidar el respaldo de ciertos sectores sociales. Sin embargo, su triunfo no puede atribuirse exclusivamente a este elemento. La elección de Petro estuvo determinada por un conjunto de variables
interconectadas. El descontento social manifestado en el Paro Nacional de 2021, el rechazo a la política tradicional y la necesidad de un cambio estructural fueron factores clave en su victoria. En este contexto, el feminismo funcionó como un catalizador de su imagen progresista, pero no como el único eje de su estrategia electoral. Es importante también señalar que el feminismo, lejos de ser un bloque homogéneo, se articula a través de diversas corrientes y posturas. Mientras algunos sectores vieron en Petro un aliado estratégico para avanzar en derechos de las mujeres y diversidades de género, otros mantuvieron una postura crítica respecto a su coherencia y su compromiso real con la agenda feminista. Esto demuestra que la relación entre feminismo y política es compleja y responde a dinámicas que trascienden los discursos electorales.